Campaña electoral en EE.UU. bate récord en inversión publicitaria

Aunque su figura es sumamente visible, el presidente de Estados Unidos y aspirante a un segundo mandato, el magnate republicano Donald Trump, invierte menos en publicidad que su rival demócrata Joe Biden, en una carrera electoral que está rompiendo récords de gasto en propaganda.

Para el día de las elecciones, el 3 de noviembre, se proyecta que el exvicepresidente de Barack Obama haya gastado el doble que Trump en anuncios por televisión, según datos compilados por la consultora Advertising Analytics.

Desde el 1 de septiembre, el equipo de Trump ha decidido «reducir completamente… o reducir en gran medida» la financiación de anuncios en varios estados del centro-oeste del país y otras regiones como Pensilvania (noreste), que podrían determinar su destino en las elecciones, aseguró el vicepresidente de Advertising Analytics, John Link.

En 2016, Trump aseguró su sorprendente victoria sobre Hillary Clinton gracias a que ganó varios de estos estados, donde ahora se encuentra rezagado en las encuestas frente a Biden.

En el estado de Ohio, el presidente proyectó 7,8 millones de dólares para publicidad televisiva en septiembre, pero solo gastó 302.000 dólares, según datos de la consultora.

Biden, por su parte, proyectó 1,3 millones de dólares para anuncios en Ohio en septiembre, y lo gastó todo.

El equipo de Trump podría haber reinvertido parte de ese gasto en otros estados del sur, sobre todo Georgia y Florida (sureste), siendo este último un estado crucial en la carrera por la Casa Blanca.

La hora de la estrategia

Biden, que ha tenido menos actos públicos que su rival, por el contrario, ha ampliado el mapa del gasto publicitario a estados que no son tradicionalmente prioritarios, como Georgia, que no ha votado por los demócratas en elecciones presidenciales desde 1992, y que según el sitio político RealClearPolitics es un estado pendular.

¿Se trata de una táctica inteligente de Trump porque siente que no necesita gastar tanto en estos estados, como afirma, o es una señal de que su arcón de guerra está agotado?

En cualquiera de los escenarios es una «estrategia arriesgada», estimó Link.

La emisión de anuncios televisivos, en particular en las cadenas de medios, «es el vehículo más fuerte para mensajes publicitarios de impacto», explicó Link, porque permite que las campañas lleguen a ese grupo demográfico a menudo escurridizo pero siempre cortejado: los votantes indecisos.

La prueba está en el gasto: las campañas electorales y los grupos que las apoyan no habrían inyectado una cantidad histórica de dinero -proyectada por Advertising Analytics entre 2.750 y 2.800 millones de dólares para el 3 de noviembre- en publicidad, si no funcionara.

Estas cifras incluyen el gasto récord durante las elecciones primarias demócratas, en las que el multimillonario Michael Bloomberg gastó generosamente para financiar su propia campaña fallida.

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